El nudo

Sunday, June 09, 2002


El nudo
Estudio óntico sobre el atar y el desatar
Origen y sentido de una creación genial



M.C. Escher


Me pregunto cuántos de los jóvenes de hoy día conocen el arte de hacer nudos. Los guías, los tutores, los instructores, los profesores son quienes deberán abrir las puertas del nudo a los niños, fomentar el interés por las cuerdas, hilos y cabos, y hablarles sin palabras, pero con nudos, del mundo maravilloso que se esconde detrás de este sencillo elemento de la tradición humana.

“Hacer nudos” es una empresa curiosa en nuestros días en los cuales el plástico y los “cierres mágicos” han invadido el quehacer educativo. El nudo es un soporte de la educación, un hecho experimental que involucra una cantidad de premisas y consecuencias imprescindibles en los momentos difíciles de la actividad humana.

El nudo es un hecho mágico. No puede definirse como un “objeto” ya que ni siquiera existe antes de hacerse y luego, un simple movimiento envía a la nada su cuerpo y figura inconfundibles. No cabe duda que hay distintos tipos de nudos pero los registros de su uso se separan en tres planos. Un plano lógico-intelectual, un plano emotivo-sentimental y un plano físico o material.

El nudo como hecho frecuenta esos tres planos y los logros del artista que posee ese don aprendido y estudiado, son coronados con éxito en todo momento en que se usa el nudo como ayuda y compañero de dificultades.

El nudo como tal es una ayuda polimecánica y su ancestro es Dédalo, secundado por Odiseo. ¿Qué otra cosa es un laberinto más que un nudo? ¿Qué es un nudo sino un laberinto?. Hay que andarlo y luego desandarlo como hay que atar al nudo para luego desatarlo, o anudarlo y luego desanudarlo. La criptografía misma, la ciencia de las claves y de los códigos, es la ciencia de los nudos del lenguaje. El cuerpo humano es una somatografía (no geografía) llena de nudos, entre los cuales, el nudo principal se encuentra en el entrecejo.

Un nudo es un encuentro entre dos realidades, encuentro que esconde un misterio de la unión de esas dos realidades similares. Pero toda realidad tiene su misterio y el nudo hace las veces de guardián de tales secretos. “Hazme un nudo y sabré quien eres”, se decía en tiempos antiguos.

Los mitos son nudos que hoy tenemos que desatar. Lo que se desata es el secreto mismo del mito. Mi maestro de nudos, Darío Lancini, me decía: Salta, se ata, se desata, es atlas. Una frase palindrómica cuya lectura corre en los dos sentidos. La oración tiene 25 letras que giran hacia el comienzo, al mismo tiempo que se desata la frase. Otro famoso palíndromo y cuadrado mágico laberíntico es el célebre sator:
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS

Este laberinto de palabras tiene una clave famosa: mezclando las letras y componiéndolas en cruz con una A y una O (A y O) en los lados cruciformes, el cuadrado SATOR se revela como el lugar en donde se esconde la expresión Pater Noster, el Padre Nuestro.
A
P
A
T
E
R
APATERNOSTERO
O
S
T
E
R
O

Los nudos de la luna son los lugares donde ocurren los eclipses en la constelación del dragón del hemisferio norte.

NUD
NOD
K - NOT
NIT
NET
NAT

Net es una red en inglés y la red es un mundo de nudos.

El sentido es eso, una dirección, una vectorialidad, una polarización y una orientación que conviven en la paralela sagrada de la tradición gramática de las letras. Gramma en griego es letra, signo con sentido y clave de lectura. Hablemos del nudo. Se esconde en el inglés K Not. Hacer el nudo de una hamaca es una verdadera ciencia, la misma hamaca es una superficie de nudos sin fin. Cada hamaca tiene su cabeza y su cola y hay que saber como polarizarla y como orientarla.

¿Qué ocurre cuando se “hace” un nudo? ¿Qué “hace” un nudo? ¿Qué cambia con un nudo?. Empezaremos a responder a esas interrogaciones retóricas comenzando con la tercera. Con un nudo cambia el estado de las cosas. ¿Y qué son las “cosas”? Las cosas son de tres tipos: seres, hechos y objetos, y por lo tanto, con hacer un nudo cambia el estado de los seres, el estado de los hechos y el estado de los objetos. Los objetos pueden ya no caerse, lo mismo ocurre con los seres: no se caen ya... están atados. Con los hechos pasa algo parecido: dejan de ocurrir, se paran, se detienen, se congelan. Un nudo ata, esa es la simple repuesta a la segunda interrogación. En cuanto a la primera, se puede decir que ocurre un fenómeno “necesario”, dependiendo de la intención.

Hay cosas que deben fluir, como la sangre en las venas, pero, a la vez, en una hemorragia la misma sangre debe “pararse”. Una fuente no debe ser “ligada” pero un diluvio tal vez si.

Hay en el Kalevala finés un episodio extraordinario en el cual el héroe herido detiene o “para” el borbotar de la sangre a través de un nudo de palabras: “si no paras, te diré tu origen”-, exclama el poeta y, de repente, la sangre se para. En el Brasil y en otros sitios de la tierra, un incendio se “ata” escribiendo sobre un papel que se arroja al fuego las palabras mágicas:
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS

Esas palabras paran y atan también los pensamientos que, a ratos, nos asaltan a todos como las llamas de un voraz incendio.

Hay que considerar al nudo como una de las creaciones más útiles para la humanidad. El nudo tiene un trayecto, no una trayectoria. Su camino es irreversible, es decir que no puede pasar dos veces por el mismo sitio, es un espacio topológico. Los más complicados nudos se desatan con un solo movimiento. En ello consiste el arte de los nudos: en atar y desatar. Hay nudos únicos, nudos dobles, triples, en serie, en rosario y cada una de estas situaciones tiene su clave y su razón.

Los cirujanos deben practicar y lograr hacer un nudo con una sola mano. Los dedos tienen mucho que ver con los nudos. Hay un tipo de nudos digitales que se hacen con los dedos: los hindúes los llaman mudras, es decir “sellos”, “patrones”, “matrices”. Con ellos se “ata” algo en el organismo, dado que cada dedo es una terminación, digamos que es un “terminal” de un órgano específico y por ello, su liberación o cierre implica en el metabolismo del respectivo órgano, un hecho similar. Algo hay que dispersar y entonces se deja fluir y también hay que tonificar para lo cual se “ata” el dedo respectivo, practicando un “nudo” de falanges y falangetas. He aquí las ilustraciones de algunos “nudos digitales” que deben ser aprendidos de un maestro. Sin el guía no hacemos más que balbucear entre las incógnitas que lleva tal arte, ciencia y técnica secreta. ¿Por qué “secreta”? Pues, por ser “sagrada”, es decir “mágica” y no debe ello estar al alcance de todos. Son armas poderosas que atan aún más que los nudos de cuerda o de cabo. Pero las sugerencias y las evocaciones de búsqueda abren la puerta de la investigación y de la necesidad de encontrar un maestro. Si lo buscas, él te encontrará. Ello es parecido a los libros sobre el arte del velero. Hay que marear, navegar, subir a la mar y en alta mar se descubre el secreto del viento, el arte de la vela y el sonido de la orza. No pueden comunicarse esos misterios a través de un libro pero el libro es el portal, el umbral para el paso hacia un mundo lleno de maravillas.

Todos empezamos con las trenzas. Es conveniente que los niños usen zapatos de trenza. Así tendrán el privilegio de saber el estado de su concentración y practicarán sus nudos en los pies como un primer paso hacia el arte mayor, el de los nudos de los pescadores, nudos náuticos, nudos marineros. El nauta tiene que ver con el nudo. Inclusive su sentido es el nudo y el radical NT viene a presentarse como la raíz misma de la navegación entre los griegos. El nautilus, el caracol perfecto en la armonía de la espiral, es un laberinto y como tal, es también un nudo.

También la noche, nit en catalán y notte en italiano, es un nudo, un nudo de la luz. Se desata en el alba y se ata en el crepúsculo, dos nudos o “nodos” del día. Nodurile mîinii dicen en rumano al referirse a las articulaciones digitales. No te extrañes cuando oigas que el andar no es otra cosa que “hacer nudos”. También el nido es un nudo y muchos pájaros hacen sus nidos con nudos de paja y briznas de hierba demostrando que el arte de los nudos no es sólo un privilegio de los humanos.

Un nudo es atar a la nada para crear un vacío y de allí la nada, palabra con la misma raíz.

“Nadie”, el sentido del nombre de Odiseo, significa “el nudo”, el que esconde un secreto que pocas veces pueden desatar.

Nada
Nudo
Nodo
Nido
Nadie

Nadar es “deshacer” nudos, al contrario de andar, el hacer nudos. El nuevo nacido es un nato y natale es el momento del año en el cual se hace un nudo y se deshace otro: el desatado se lía solo, y el nuevo nudo comienza a andar.
He aquí la cinco vocales trabajando:
NOTTE ® O
NATO ® A
NOTA ® O
TODO ® O
NOT ® O
NATA ® A
TONO ® O
NATALE ® A
NADA ® A
NADIE ® A
NADAR ® A
ANDAR ® A
NAUTA ® A
NIDO ® I
NODO ® O
NUDO ® U
NADI ® A
NET ® E
NUT ® U

Los nadi en sánscrito son puntos secretos en el cuerpo, considerados como nudos de energía vital. Y la net inglesa nos evoca la superficie de nudos que toda araña sabe construir, a pesar de llamarse luego web, una red invisible y casi translúcida. También una nuez es un nudo, en inglés: nut. Entre los egipcios es la diosa Nut de los nacimientos y de la noche, la llamada Atenea entre los griegos: Atena. Estos no son meros juegos de palabras: son auténticas reliquias del lenguaje que nos han sido legadas por nuestros ancestros.
Considera la nuez
Considera la notte
Considera el nodo
Considera la net
Considera el not

El “forgive me not”, la negación inglesa de la fluidez. Un not es un pararse, un atarse en el camino, un descanso decisivo del ruido de la palabra.
A la vez, la nata es la leche atada y el todo no es otra cosa que un nudo al revés, es decir el desatar máximo de los seres, de los hechos y de los objetos, o sea de las “cosas”.

También el tono es un nudo, un arte de la melodía o un modelo de altura y de vibración. “Fuera de tono” es “fuera de nudo”. ¿Qué es una nota mas que un nudo? Unas “not as” musicales o una nota de letras es un enjambré de nudos, una red que se ensambla para formar un todo homogéneo. Por lo mismo agregaremos al grupo de palabras que tienen que ver con el nudo, la noción de nota.
Sellos Digitales



Hermano mágico del clavo, el nudo posee una gran fuerza mágica y por ende, operativa. Hacer un nudo es cambiar una situación anterior. Ello permite fijar y contener un avance de las cosas y materializar lo trascendente y de atar y concentrar el cuerpo, el alma y el movimiento sutil del ser.

La acción de hacer un nudo puede ser negativa o positiva según lo que esa operación ata o prohíbe, según lo que pretende obstaculizar y parar. Dado que el nudo es un cierre y un obstáculo, una “parada” o “retención”, la acción y sus consecuencias depende mucho de qué es lo que se cierra, y de qué es lo que se obstaculiza, para o prohíbe en el avance. No se puede ignorar el estado anterior de las cosas en las cuales se pretende intervenir con un nudo. Ese nudo es un obstáculo y una suerte de aduana secreta donde todo lo anterior es reunido en un solo punto para que ocurra, o no ocurra, “algo”.

Si la expresión “estar sin nudos” o “sin nudos” simplemente, estar nudo, sugiere un estado de fluidez y de libertad, sin considerarse que lo contrario es también factible, es porque no se ha analizado con atención el estado anterior a la atadura.

A veces es necesario una dulce atadura para que en su seno se disfrute de una libertad sin límite. Es el caso de la expresión “ata para que se suelte y suelta para que se ate”, muy conocida entre los pescadores y de hecho, una expresión de los marineros, los expertos “en nudos”. Su cuerda de nudos, llamada cabo, ha marcado desde antaño la idea de velocidad que adquiere un barco: al dejarse caer en las olas un largo cabo que poseía nudos atados a distancias iguales, se podía deducir la velocidad de la nave, contando los nudos que quedaban fuera del agua al avanzar el barco.

No obstante, en la expresión “sin nudos”, al considerarse su sentido, hay una cierta confusión ya que “estar sin ataduras” y no tener obstáculos, no siempre es la manera de adquirir un estado de libertad interior.

El nudo es el prototipo del principio universal llamado libertad y la idea de ser libre se debate entre un atar y un soltar de la cuerda de los eventos. He aquí el modelo teórico del arquetipo de la libertad con sus dos símbolos, atar y soltar, con su metáfora unificadora del flujo, representado por una cuerda y con su prototipo que los humanos han llamado nudo.



Es necesario reflexionar en la idea de libertad interior para comprender el verdadero valor operativo del nudo. Hay que atar los pensamientos y las dudas para poder actuar con libertad. Cuando se nos informa que entre los romanos el Sacerdote de Júpiter, llamado Flamen Dialis, no podía tener ni un solo nudo en su vestimenta es para sugerir que su acción teúrgica u operativa era el resultado de una fluidez natural de las potencias cósmicas que se depositaban sobre su ser y lo acogían para que él sea instrumento de sus fuerzas y operador de sus designios. Un nudo en su ropa provocaría un retiro de esas energías y, a la vez, una imposibilidad operativa en la manifestación ritualística del movimiento.

La vestimenta: atavío externo que segrega a los seres creando separaciones irrelevantes. ¿Observas el nudo de la corbata? ¡El sacerdote no lo tiene!.

Ingrid pregunta y comenta: Daniel, no se si más adelante hablarás del cruzar las piernas, cuando se está en la iglesia por ejemplo, que en cierta forma conjura cualquier ritual. Según nos has enseñado, cruzar las piernas es también un nudo. Es cierto Ingrid. Cruzar las piernas es cerrarte para todo flujo de energía externa..

Un nudo prohíbe la entrada de toda fuerza externa y nada puede ya inmiscuirse en este recinto secreto de la atadura. No sólo se prohíbe la entrada de fuerzas negativas sino que las mismas fuerzas positivas están condenadas a quedarse “fuera”. Para entenderlo hay que saber que el principio universal de la bondad y por ende, de lo bueno, se divide en dos estados complementarios es decir “simbólicos” llamados lo positivo y lo negativo. Esas dos fuerzas se unen para formar el potencial, figura de unión o metáfora de carga y encuentro entre tales figuras que son llevadas, sea una hacia la otra, sea las dos al mismo tiempo, hacia un punto de encuentro común. Es esta la operación que se ha llamado metáfora o simplemente transporte: de lo positivo hacia lo negativo y viceversa, o desde los dos estados (positivo y negativo) al mismo tiempo, hacia un encuentro armónico de un centro o balance potencial. El prototipo no es más que el resultado tangible de todas esas reacciones y el nudo viene a materializar una noción trascendente que en nuestro caso se ha llamado libertad.

La libertad es un arquetipo, es decir un principio de la lógica de las cosas, una semilla que se siembra en la memoria de la humanidad para aparecer luego bajo la forma palpable de un elemento perceptible y operativo: el nudo.
Los peregrinos que se dirigen a la Meca no deben tener ningún nudo en su vestidura. ¿Por qué? Puesto que sus ataduras con el mundo deben estar “desatadas”. Hay que saber cual es el sentido ritual operativo de todo peregrinaje. Se ha llamado Meca, Santiago de Compostela o Jerusalén, a un punto preciso de la anatomía humana: el entrecejo. Hasta allí hay que peregrinar, no a la Meca o a otra ciudad o lugar terrestre. El santuario lo lleva uno consigo mismo y allí hay que atar y atajar a los pensamientos, a las dudas, a los deseos y a todo lo demás. Para ello, tenemos que desatar los nudos que nos atan al mundo, a las cosas del mundo y a las cosas en general. Ya sabemos qué son las cosas: seres, hechos, objetos. Pero está bien: hasta que el peregrino entienda, que vaya a la Meca, a la Ceca, a Santiago o a Jerusalén. Le hará bien. Así va a madurar, va a sentirse realizado, va a despertar y quizá, va a encontrarse a sí mismo en el camino. Pero para ello hay que investigarse como ya hizo Heráclito: investigarse a sí mismo.

El capítulo 80 del Tao Te Ching, el libro más traducido después de la Biblia, habla del entrecejo como de un país, en el cual, los que allí (en el entrecejo) vivieren, retornarían alegres al uso de cuerdas con nudos. Es “un pequeño país”, dice el Tao Te Ching, “donde viven pocos” (!!!). Claro, muy pocos en este mundo prestan atención al entrecejo y a la práctica de atar los pensamientos con el nudo de la concentración. Los príncipes sacerdotales mayas eran representados con un gran nudo en el entrecejo para indicar su gran estado de calma y claridad, resultado del nudo de la concentración.

En cuanto a la acción de desatar o deshacer un nudo hay que decir que tal acción implica dos vertientes operativas: sea una crisis de debilidad y una pérdida de firmeza y unión por un lado; sea, por el otro, una liberación de ataduras y la solución de todas las trancas y obstáculos. Alejandro el Grande, al cortar el nudo gordiano, como consecuencia de su ignorancia para desatarlo, no ha hecho nada: el desatar un nudo no sólo ocurre en el mundo visible, tiene que ser resuelto el enigma para que tanto lo visible como lo invisible sea liberado. Por ello, cortar un nudo sólo resuelve una situación momentánea y material. El nudo queda tal cual en el mundo invisible. Pero como Alejandro tenía un tutor muy racionalista –Aristóteles mismo-, pensó que un nudo es una mera distorsión de la fluidez y un simple embrollo visible, ¿Por qué no cortarlo?. Soltar los cabos o las amarras no es lo mismo que picar los cabos. Entre los marineros “picar cabos” es huir sin más espera, un correr ahuyentado de un lugar que te expulsa sin permitirte siquiera “ desatar tus amarras” de una manera digna y sosegada. Hay que “cortarlas” porque estás amenazado. La historia de Alejandro y su resolución del nudo de Gordion no terminó así. Se dice que los sacerdotes del templo que abrigaba este célebre nudo le dijeron que esa acción era infame e infantil. Alejandro en su soberbia les dijo a los ancianos que los iba a matar y ellos estallaron en una risa profunda. ¿Nos vas a matar? Es que tu no puedes matarnos. Quieres decir que vas a hacerle daño a nuestro cuerpo físico, nada más. Ni tú ni nadie puede matarnos, porque somos inmortales. Alejandro reflexionó en ello y no hizo más comentarios: comprendió seguramente que lo visible guarda el misterio de lo eterno en lo invisible.

Habría que arrimarse más a Heráclito que a Aristóteles o quizá a Sócrates, que era todavía más jocoso y gracioso. Lo que no desatas en lo visible no puedes desatar en lo invisible.

Esa lección no ha sido aún aprendida y la primera parte de la historia es siempre dada y citada como un ejemplo de resolución genial aún hoy, por los aristotélicos modernos. No obstante, es la segunda parte de la historia lo que cuenta.

La otra historia paralela es la del Huevo de Colón. Se dice que en una reunión con los expertos de la época, Cristóbal Colón elevó un huevo y dijo: ¿Quién puede sentarlo sin usar ninguna base? Nadie supo resolver el enigma. Entonces, el genovés cascó suavemente el huevo en el lugar de la bolsa de aire y el huevo quedó parado sin más. Por cierto el caso es que todos estaban comiendo huevos sancochados. En el huevo no hervido, esa bolsa de aire existe. Esa si es una solución viable ya que el huevo no cambió su forma visible y por ende, nada cambió en su forma invisible. Las dos historias, la del nudo gordiano y la del Huevo de Colón, son ejemplos de la necedad y, a la vez, de la inteligencia humana. El huevo es también un nudo.

En el registro óntico, ello es –en las regiones arquetipales de los principios y de las formas universales- desatar un nudo y eliminar las ataduras es una acción que posee el sentido de liberación y el comienzo de una vida a otros niveles y a otras distancias del centro, lugar ejemplar de la verdad óntica: una acción liberadora. Lo óntico es lo existencial y el ser es el principal personaje de este plano. Como figura ejemplar, el nudo sugiere la existencia de un enlace o de un entrelazamiento, una unión.

En las bodas ortodoxas, el sacerdote ata las muñecas izquierda y derecha del hombre y de la mujer, respectivamente, con un pañuelo inmaculado y nuevo, y pronuncia las célebres palabras del Apocalipsis: Lo que Dios ha atado en el cielo también lo ha atado en la tierra y nadie puede desatarlo. Hay que ver que los cristianos ortodoxos aceptan hasta tres matrimonios en la vida de un hombre o de una mujer. A veces uno puede equivocarse, dice la doctrina ortodoxa. Otras veces, tal vez por el apuro, no has acertado. Pero en la tercera vez ya no tienes excusa: lo atado en tierra, en el cielo es anudado y no hay quien desate ese nudo.

En el rito babilónico del matrimonio, poética reunión, se saca un hilo de la ropa del novio y otro de los vestidos de la novia, para luego atarlos juntos. Asimismo, en los templos masónicos, la cuerda de nudos representa la pertenencia al rosario de los filósofos después de la iniciación mística que ata al adepto a la interminable cuerda de los sabios eternos de antaño y del porvenir: el rosario de oro. Eres un eslabón-nudo de la infinita cadena de los iniciados en el arte de la construcción de sí mismo. A la vez, esa unión es un lazo, un solo nudo que une a todos los “constructores” operativos o “simbólicos” , como se llaman. Recuerdo que en la iniciación masónica se le cuelga al solicitante al cuello una soga de horca. Esto es ya otro cantar, ¿Qué sentido puede tener tal acción? Pues, se trata de “curarse en salud”: como ya tienes al cuello la soga de los condenados, nunca en esta vida ocurrirá eso. Se consume una posibilidad y se prohíbe una ocurrencia: “ya eso pasó”, diría el gesto. Desde ahora eres libre de ser colgado y jamás se te pondrá de nuevo en la situación de ser ahorcado.

El nudo evoca también una relación social y a la vez cósmico, con la vida primordial, con la eternidad y el infinito. La cinta de Moebio y la botella de Klein son otros tantos nudos o espacios topológicos de la matemática celeste. El nudo es asociado a la vida: toda persona es un nudo y como tal posee un nombre. ¿Haz mirado con atención los jeroglíficos egipcios? La cuerda anudada designa el nombre y la existencia individual del ser. Es el nudo de Isis que se hace, a veces, con una trenza de zapato y sugiere la inmortalidad del ser.

Para que la energía vital no se aleje del cuerpo y así escaparse del nexo que la une al ser, los egipcios portaban al cuello o a las muñecas o a los tobillos, talismanes de tipo brazalete o collares compuestos de una cierta cantidad de nudos.

También confeccionaban los egipcios una cuerda de siete nudos para atar o anudar por siempre a los siete genios negativos de la semana. En realidad se trata de las siete aperturas de la cabeza, no de los siete días de la semana. Dos ojos, dos orejas, dos ventanas de la nariz y la boca, hacen la suma de siete y sus nudos producen en el plano invisible el cierre energético de esas puertas cefálicas.

El nudo es un medio de defensa contra toda magia negativa. Nadie puede entrar ni penetrar siquiera, si hay un nudo en el medio. No obstante, los brujos usan esta ciencia para infligir mil problemas al ser: ahorcan en lo sutil, sellan la boca, primero en lo invisible y como consecuencia el individuo queda mudo también en lo visible; separan los miembros y arrancan las entrañas, simplemente haciendo nudos a una cuerda murmurando un encantamiento diferente en cada nudo que están realizando. El encantamiento podría ser anulado al desatar los nudos. ¿Qué percibimos con todas estas informaciones? Pues, todo. Es un hecho que el contacto con lo material puede partir de lo lejano o lo invisible y así, el reflejo se manifiesta en lo cercano y lo visible. Por otra parte, hacer un nudo en lo material ata en lo invisible pero lo mismo ocurre si la acción se realiza desde lo invisible hacia lo visible. El nudo responde muy sensiblemente al término de viceversa. Es un palíndromo, un laberinto en el cual se entra pero del cual se puede y debe imprescindiblemente, salir. No obstante, para salir debes llegar al centro y allí enfrentarte a lo que los griegos llamaron minotauro, el monstruo. Ese minotauro se vence con la concentración en un solo punto de todo pensamiento y duda. Concentrarse y luego contemplar, para alcanzar la calma de “estar en el medio”, la meditación. Luego, salir por el mismo camino con la ayuda del hilo de Ariadna que hemos dejado desovillar del ovillo de nuestra memoria. Todo ello tiene hoy día un profundo sentido operativo que solo puede aprenderse de un maestro que ya ha hecho el camino y conoce el trayecto de ida y vuelta, de entrada y retorno por las vías intrincadas del laberinto. El laberinto es un nudo y viceversa. Por lo tanto, Dédalo es el creador de la ciencia de los nudos.

¿Recuerdan cómo hizo Dédalo para resolver el enigma del caracol? Para hacer el cuento corto, voy a presentar brevemente la historia de la hormiga. El rey Minos quiso saber donde se encontraba después de su huída a Creta. Presentó a todos los países cercanos un enigma con la sugerencia de un premio en oro para el que lograra resolverla. El problema era cómo meter un hilo muy delgado por el laberinto de una concha o caracol de Nautilus. Dédalo, en aquellos días descansando en Sicilia, ató a las patas de una hormiga el hilo y al otro cabo del caracol puso un poco de miel. La hormiga entró en la concha, y paso a pasito, viajó por el intrincado nudo natural del molusco y salió por el otro lado, arrastrando el hilo. Luego hizo Dédalo dos nudos al hilo, uno a la entrada y otro a la salida y con esa resolución fue mandado el caracol a Minos. ¡Ah! -exclamó el rey- ¿De dónde viene ese caracol? ¿Dónde le han resuelto el enigma? ¿Dónde han realizado la hazaña?. Pues en Sicilia, majestad. Viene de Sicilia. –Ese es Dédalo. Nadie más que él pudo hacerlo. Búsquenlo y tráiganlo aquí para darle mis excusas por haberle causado tantos problemas –dijo Minos-. Se dice que Dédalo jamás retornó a Creta.

El nudo es
Un hecho
Esta hecho
De nada
Y es la nada
Materializada
Y transubstanciada
En el
Mundo
De las cosas
Tangibles expresadas

Definición filosófica: el nudo es una combinación de dos aspectos complementarios o el entrelazamiento de una superficie continua cuya longitud es reducida por un enlace.

“Desligado” en latín es “denudato”, y en la lengua de los ángeles es un vacío, llamado en italiano “congelatto”. En la lengua de los niños “deshacido”, y en la lengua de los sabios: “revelado”

La gente cree que los nudos son un pasatiempo infantil de los marineros. Conocí un hombre que, a los cincuenta años no sabía hacer el nudo de su corbata y pedía, en la mañana, a cualquier colega, el favor de hacerlo. Este individuo estaba obligado a ir con corbata, dada la naturaleza de su trabajo. El hecho de que otro te haga un nudo en una cinta y luego, estar tú obligado a ponértela, por los requerimientos de la circunstancia es, en apariencia, inofensivo. Pero el nudo del cuello es para controlar algo, para atar algo, para concentrar lo que está suelto. En ese preciso caso, la corbata y su nudo se usa, en el plano mágico, para proteger de la palabra vana, es decir atar el flujo verborréico que ciertas personas dejan salir irremediablemente de su garganta. También concentra y por ello regula la respiración.

Las cadenas y los collares son materia o soporte de nudos, equivalentes a los cabos, hilos o cuerdas.

Otro nudo importante en la indumentaria es la correa, que controla la zona sexual. Luego, las trenzas de los zapatos cierran el registro de los pies y concentran la energía en la dimensión somática, prohibiéndole la dispersión indiscriminada. Esos tres niveles del cuerpo humano, el inferior, el mediano y el superior, necesitan cada uno de su nudo. El nudo más importante en la dimensión humana es, sin embargo, el nudo de la concentración en el entrecejo.

Este breve libro no es más que una evocación de mundos muy complejos que el investigador conocerá a través de su búsqueda bajo la guía iluminada de un maestro competente.

Los varones comienzan a madurar desde el nudo inferior hacia el nudo superior. Primero deben aprender a atarse las trenzas de los zapatos. Luego andar con correa y sentir la necesidad de tener un nudo en la cintura y por último, deben aprender a hacerse solos el nudo de la corbata. Las hembras “andarán” en el nudo, desde arriba hacia abajo: Primero aprenden a hacerse las trenzas en el cabello y usan el nudo del arcillo en las orejas. Luego, en la adolescencia, necesitan empezar a usar el sostén, aunque sea por monería o coquetería, y, por último, prestan máxima atención a la ropa interior que siempre lleva, o debe llevar, un nudo o una funda, un lacito. El fin del interés para con los zapatos de tacón marca el límite de su madurez y desde ese momento la niña es ya una joven mujer. A lo mejor no se han percatado pero el fenómeno de la ubicación del interés femenino para sus diversas prendas, zarcillos, sostenes, ropa interior, medias pantys o zapatos de tacón, carteras y otros accesorios más, comienza desde arriba y termina abajo. En cambio, como ya se dijo, los varones comienzan desde abajo y terminan arriba. Si aníñalas con atención la manera de abotonarse de una niña, verás que empieza con el botón de arriba y termina con el botón de abajo. En cambio, los varones se abotonan primero el botón de abajo y suben, terminando con el último de arriba. Al desabotonarse, ocurre al revés: las nenas se desabotonan desde abajo hacia arriba y los varones desde arriba hacia abajo. Es bueno percibir todos estos detalles.

En cuanto a los ojales y a los botones, las niñas, por lo general y por lo natural, meten el ojal en el botón, mientras los varones introducen el botón en el ojal. El ojal y el botón no son otra cosa que un nudo, presentado bajo la forma simbólica de dos elementos complementarios: no hay botón sin su ojal y no hay ojal sin su botón. No deberían coserse botones de adorno. En lo que concierne al ojal de la chaqueta del hombre, lo que se presenta en su “rever” hay que decir que tiene su botón, cuando se obtiene una condecoración y, a falta de eso, una flor que hace las veces de todas las condecoraciones. Con ocasión de la escritura de este libro, he compuesto el siguiente poema:

El nudo

Había una vez una cuerda muy cuerda
Lo que más quería esa cuerda muy cuerda
Era un nudo
Pero el nudo
Siempre parece un loco de atar
Átame nudo, dijo la cuerda
Te ato, dijo el nudo
Es la manera de los nudos de decir:
Te amo
Te ato mucho cuerda mía
Te ato y por ello
Contigo me quiero casar
La cuerda, al oír todo eso
De cuerda se volvió loca
Y el nudo, madurando
Por el hecho de haberse atado
Que para los nudos
Es como haberse casado
Se volvió cuerdo
Y dejó para siempre de ser
Un loco de atar
Es que ya había atado a la cuerda loca
Con un nudo simpático y emblemático.

Era un nudo tradicional
Cuya forma muy pocos podían atar
Pero la cuerda comprendió
Que en sí misma en nudo se ató
Y a sí misma se conoció
Así termina el poema trascendental
De un nudo y una cuerda tradicional.

Recuerdo que en mi país de origen, Valaquia, habían unos viajeros que andaban por todos los caminos ostentando un manojo de cuerdas atadas cada una con dos nudos. La distancia entre los nudos era, de una cuerda a otra, muy distinta. “Qué son esas cuerdas con nudos” –le pregunté una vez a un viajero vendedor de cuerdas-. Son sombras, ¿Quieres comprar una?. ¿Sombras?, dije, ¿Cómo puede ser una cuerda una sombra?. Pues nada más fácil. La cuerda sola no es nada, debe tener dos nudos que miden el tamaño de la sombra de una persona; desde donde comienza, a los pies, el primer nudo marca un límite y el segundo, atado al otro lado muestra cuan larga es la sombra a las 12 del mediodía en el día de San Juan, el día más largo y más luminoso del año, el 24 de junio. Es el día del nacimiento del santo ya que el día de su muerte es el 6 de enero, Día de Reyes entre los cristianos.

Esa cuerda, me contó el viajero, se entierra de largo en el umbral de una construcción, para que la construcción dure y no se derrumbe, sea ella una casa, un puente o una iglesia. Ese es un arte secreto del cual tienen noticia pocos seres humanos. Es mágico saberlo. ¿No quieres vender tu sombra?, me propuso el vendedor y comprador de sombras. No, no me gusta eso –dije, por fortuna-. Sentía que era algo negativo y eso ocurrió muchos años antes de ver un episodio de los Simpson en el cual Bart vende su sombra. No vendí nada pero conocí el misterio de los viajeros de cuerdas de nudos atados. ¡Cuidado, niños! ¡Niñas, también! ¡No vendan jamás su sombra a nadie! ¡Si quieren saber qué pasa luego, busquen el episodio en el cual Bart Simpson vende su sombra!.

Los inocentes adultos llaman a todas esas historias verídicas “supersticiones” y con esa palabra despachan al baúl de las burlas, milenios de sabiduría en el arte mágico de protegerse a sí mismo de los acechos de los brujos y de los malvados. Los mitos tienen una cantidad de historias ejemplares para aprender todos los trucos de los nudos y de las cuerdas. Estudia los mitos puesto que son enseñanzas antiguas vestidas de la risa de los niños.

Poema Gracioso sobre el nudo

Había una vez un nudo
Y lo único que él quería
Era ser un desatado
Un día, sí, alguien lo desató
Y el nudo, tristemente
Nunca más existió

Esta es la historia
Del nudo que no pudo
Resistir estar entrelazado
Y anheló absurdamente
Ser un desatado

Hay “atadores de nudos” negativos y “desatadores de nudos” positivos. No quiero catalogar nada como malo ya que esta categoría no existe en el mundo de la verdad. Si quieres nombrar con su atributo una acción que hace daño, llámala “negativa” y estarás en lo cierto, en el justo punto desde el cual tu veredicto es capital.

Hay gente que sopla sobre los nudos para sellar aún más lo que se ha atado. Tú, al atar y desatar un nudo, debes decir, respectivamente ¡ciérrate, omases!, para atar, y ¡ábrete, sésamo!, para desatar. Luego, soplas sobre la cuerda desatada y pones un poco de saliva sobre el nudo de una cuerda que has atado y dices: ¡hablanatanalba!, una palabra mágica que sirve para todas las acciones, tanto las de atar cuerdas como también para el desatar de los nudos.

El sentido de esa bella palabra es, más o menos, este:

Ábrete nudo si es para abrir
Ciérrate nudo si es para cerrar
Todo esto es para jugar

El poema escrito arriba se debe decir siempre cuando se hace o deshace un nudo, y en voz baja, para que no lo oigan los brujos.

Hay diez nudos fundamentales que nombraré a continuación. El primero se llama el nudo del vacío o nudo de la tierra. Es un nudo tipo lazo, es decir abierto y vacío, que puede atar cualquier cosa que se le mete entre sus bordes de cuerda.

El segundo nudo se llama el nudo de la salud (nudo-salud) o nudo de la montaña y es el nudo de la quietud y de la meditación. Este nudo fija firmemente y no deja que lo atado se suelte.

El tercero es el nudo del agua o nudo de lluvia, nudo de río, nudo de fuente, nudo de cascada, nudo de manantial, todos estos nombres son para definir el nudo del agua, que es un nudo fluido, movible, deslizante.

El cuarto es el nudo del viento. Se le llama también el nudo del estudio y de las lenguas. Ese nudo ata y desata la lengua y por eso se nombra como el nudo-palabra, un nudo suave y a la vez firme.

El quinto nudo es el nudo del rayo, nudo de combate y defensa, nudo del trueno o nudo del relámpago. Es un nudo largo como una espada y su nombre secreto es Excalibur, palabra del rey Arturo, cuyo sentido es este: fuera (ex) de la piedra (cali) rey (bur). Es decir que “aquel que saca la espada de la piedra es el rey”. Ese nudo se debe hacer muy rápido, en situaciones de peligro. Todos los nudos tiene sus nombres secretos pero no te los voy a decir para obligarte a buscarlos por ti mismo.

El sexto nudo secreto se llama nudo de fuego o nudo-faena, nudo de la Torre de Babel. Se hace para cargar cosas, para bajarlas de una altura y para llevarlas. Su nombre secreto es Babel.

El séptimo nudo es el nudo del mar o nudo del juego y también tiene su nombre secreto, curiosamente este nombre misterioso no difiere de su nombre para definirlo: se le llama mar. ¿Quieres saber el nombre secreto del nudo de la tierra? Es Nad. El nombre secreto del nudo de la montaña es Dan, que quiere decir “piedra”. El nombre secreto del nudo del agua es AiA, cuyo sentido es “eternidad”, ya que el agua fluye para siempre como la eternidad. El nombre secreto del nudo del viento es sencillo: se le llama Jú y lo usan las mujeres embarazadas para desatar el nudo del recién nacido.

Para continuar, vamos a seguir con el nudo número ocho, el nudo de la inteligencia llamado nudo de la poesía. Su nombre secreto es zoema, cuyo sentido es “eslabón de la vida”. ¿Cuándo se hace? Cuando desees crear algo y no tienes la menor idea de cómo hacerlo. Ese nudo te ayudará . ¿Cuándo se deshace? Cuando lo creado ya ha salido a la luz, como un barco que se bautiza al ser dejado en las aguas listo para zarpar. Al desatar el nudo de la creación debes decir Zoema al revés: ameoz.

Hay otro nudo, el noveno, llamado el nudo de la sabiduría o el nudo del maestro, su nombre es sutra (hilo) y así se debe decir al atarlo. Cuando lo desatas, debes pronunciar su nombre al revés artus, o sea el rey Arturo, el oso.
Otro nudo secreto, el último entre los principales, se llama el nudo de Dios. Su nombre secreto es AUM, que al pronunciarlo para atar, suele sonar algo así como: óom. Al abrirlo debes decir móo, es decir AUM al revés.

Ya está, tienes aquí la suficiente información para emprender una investigación por tu parte, no antes de pensarlo muy bien.

Ese arte de los nudos es para toda la vida y en ello hay que trabajar sin descanso, de noche y de día, con todo tu ser. Los diez nudos son el arsenal mágico del joven aspirante a la sabiduría.

Todos estos nudos se pueden hacer también con los dedos de las dos manos, no sólo en cuerdas. Mostraré algunas formas de nudos digitales cuyo sentido profiláctico, o sea de prevención de enfermedades y terapéutico, es increíble. No obstante, esta ciencia no se puede transmitir por medio de libros. No es que sea prohibido o secreto. Nada está prohibido en el estudio y la investigación, con la excepción de las cosas que hacen daño. Tampoco es que sea secreto. Nada hay de secreto que no pueda ser revelado. No hay nudo que no sea desatado. El problema es otro: no hay manera de hacerse entender a través de la palabra y eso ocurre no por la palabra en sí, que de hecho dice todo, sino a causa de la falta de comprensión de los lectores que muchas veces fallan en entender el sentido de las palabras. Hay que practicar con un guía versado, con un tutor experto, con un maestro querido. Un día al lado suyo vale más que mil libros leídos en soledad. El maestro es un rosario de nudos y uno más de esos nudos eres tu. Pues tu también haces parte de ese gran rosario de los filósofos.

Ata los nudos que hay que atar, desata los nudos que hay que desatar. Aprende a atar soltando y a desatar apretando. Aprende a hacer un nudo con una sola mano y luego estudia como atar nudos invisibles en el mundo de la meditación. Hay varios nudos que hay que atar pero tampoco son muchos. Uno de ellos es el nudo del perineo. Aprieta al perineo y sentirás como te invade un placentero calor. Otro nudo que hay que atar es el nudo de la lengua. Sube la lengua al cielo de la boca, voltea su punta y déjala allí colgada. Toda la vida hay que estar atento a la lengua en el paladar. Un tercer nudo es el nudo de los pensamientos, o sea el nudo del diálogo interior. No converses contigo mismo sobre nada puesto que es una pérdida de tiempo. Y el tiempo es precioso para los nudos: El nudo cita al tiempo y te empuja hacia la eternidad y el silencio vibrante de la música que sólo es oída por los que están en calma. Si deseas ata también tus manos pues entrelázalas y quédate así, tranquilo, quieto, calmado. Pero a poco empezarás a oír esta música que los poetas han llamado “callada” o soledad sonora. Con esto tienes un auténtico arsenal para enfrentarte a los problemas que te acosan hoy y en el porvenir. El nombre secreto, por ser sagrado, es decir “especial”, de este estado es “parar el mundo”. Por un momento “para el mundo” y serás otro. Serás un auténtico nudo entre gente desatada y locos por atar.

He aquí un pequeño arsenal de Signos, Palabras y Gestos para moverse y desenvolverse correctamente en el mundo de la energía:

En muchas ocasiones de la vida diaria, el adepto del Zen Latino no sabe como salir del desatino citadino y usual. Es por ello que he reunido aquí datos de utilidad y provecho personal para moverse y desenvolverse en el mundo secreto de la energía. Hay un numero limitado y preciso de instrumentos operativos y armas de poder para dominar, ahuyentar y vencer los elementos que nos hacen sentir mal, decaídos, melancólicos o soñolientos. El adepto del Zen Latino debe conocerlos teóricamente y aplicarlos prácticamente.

Teoría, práctica y memoria, he aquí los tres mundos del Sistema Almateria. El que practica el Zen Latino es un adepto libre, autónomo e independiente. El que estudia el Sistema Almateria llega a conocer todas las materias, todos los Santos y todas las Señas. Cada gesto corresponde a un sonido y cada sonido, a su vez, tiene como equivalente un gesto y un signo.

Esto ocurre en el mundo natural de la energía, no tan sólo en una tabla de correspondencias o equivalencias simbólicas. El sistema que describimos a continuación no sigue ningún otro esquema tradicional, sin embargo, los datos que aquí aparecen son fidedignos al proceso energético del mundo natural.

Cuadro activo de operaciones en el Zen Latino el Sistema Almateria:

En el Sistema Almateria hay ocho operaciones de poder que pueden ser descritas por medio de los siguientes verbos:
ABRIR Cielo
CERRAR Fuego
GUARDAR Mar
RECHAZAR Rayo
BENDECIR Agua
RECIBIR Tierra
DESPEDIR Viento
SILENCIAR Montaña


El ABRIR es comenzar, crear, hacer mover, empezar, iniciar
El CERRAR es terminar, finalizar, rematar, acabar
El GUARDAR es cuidar, resguardar, contener, aguardar
El RECHAZAR es alejar, ahuyentar, tirar, arrojar
El BENDECIR es sanar, limpiar, purificar, bautizar
El RECIBIR es abrigar, aceptar, tolerar, confesar
El DESPEDIR es dejar, soltar, liberar, empujar
El SILENCIAR es aquietar, calmar, descansar, parar

Cuadro de Operaciones:

ABRIR
Signos de apertura
Palabras de apertura
Gestos de apertura

CERRAR
Signos de cierre
Palabras de cierre
Gestos de cierre

GUARDAR
Signos de resguardo
Palabras de resguardo
Gestos de resguardo

RECHAZAR
Signos de rechazo
Palabras de rechazo
Gestos de rechazo

BENDECIR
Signos de bendición
Palabras de bendición
Gestos de bendición


RECIBIR
Signos de bienvenida
Palabras de bienvenida
Gestos de bienvenida

DESPEDIR
Signos de despedida
Palabras de despedida
Gestos de despedida

SILENCIAR
Signos de silencio
Palabras de silencio
Gestos de silencio

Los signos, las palabras y los gestos pueden pertenecer a culturas diferentes, a diferentes períodos históricos, a diferentes tradiciones, a sociedades secretas de Oriente y Occidente. Son los llamados “signos de poder”, “palabras de poder” o “gestos de poder”. Algunos de ellos son muy familiares para el buscador del sentido, otros son más curiosos o tal vez desconocidos. Toda esta información es críptica, en el sentido de que no se puede dibujar ni escribir tal cual aparece en la memoria iniciática. Sólo estoy insinuando que ello existe y ofrezco la visión sinóptica de las operaciones.

Para que una operación tenga valor energético es necesario trazar el signo, pronunciar de un cierto modo la palabra correspondiente y practicar el gesto análogo: eso es lo que se llama Santo y Seña. Esta acción ternaria genera el éxito de la operación y su eco puede percibirse automáticamente.

Intelecto, palabra y acción son tres niveles simultáneos y por ende obligatorios para que toda operación existencial se realice. La luz, el sonido y la forma dinámica del gesto son los tres materiales energéticos del proceso operativo.

Cuando se habla de “signos”, el término traduce la idea de construir un grafismo simétrico o asimétrico bajo ciertas condiciones topológicas y utilizando una técnica específica. La ubicación de estos grafismos o “grafos” es estrictamente verificada: no se pueden poner los signos a la loca, donde a cualquiera le diera la gana.

Cada signo tiene su sitio, cada palabra su pronunciación y cada gesto su modo de efectuarse, su ritmo y altura, vale decir su ciclo y elevación.

Esto se escribe a manera de información y no para ofrecer secretos nunca dichos. Todo ello no está a la venta y quién quiera que esté interesado en conocer más del asunto, debe, antes que todo, pasar el examen de la energía y luego la prueba del Maestro.

Existen dos posibilidades para alcanzar el conocimiento de estos signos, palabras y gestos: por gracia y poder de la energía que hace que un individuo sea iluminado y realizado, o por medio de una directa comunicación del Maestro. El Maestro puede transmitirte todos esos datos en forma oral: te puede enseñar como trazar correctamente los signos gráficos y donde ponerlos, como pronunciar correctamente las palabras de poder y como hacer los gestos requeridos en las operaciones de la energía. Para ello debes buscar un Maestro realizado o pedir encarecidamente a la maravillosa Energía que te enseñe.

A todos ustedes, el que escribe esta breve nota, les desea éxito y realización.

Se dice que el judío Lucaide embrujó a Mahoma, haciendo nueve nudos en una cuerda que luego habría guardado en un pozo. El profeta Mahoma cayó enfermo pero fue salvado por el ángel Gabriel que le reveló donde estaba guardada la cuerda de los nueve nudos.

El nudo tiene un poder negativo también, ya lo sabes. Depende mucho de las circunstancias en las cuales se hace y de las intenciones con las cuales se ata. Si lees con atención el libro de Platón “Las Leyes”, encontrarás las siguientes palabras, “Aquél que sea profeta o brujo, o mago o lo que sea, y actúa en pos de hacer daño a los demás a través de nudos o encantamientos mágicos, que lo castiguen con la muerte”. Así de drástico era Platón en el juicio de los practicantes negativos del arte de hacer nudos.

En tiempos antiguos, no más que en la época del emperador Clovis, los que usaban el encantamiento de los nudos para hacer daño eran multados. Más tarde, unos siglos después, en la época de los procesos de brujería, los que tenían tales ocupaciones eran quemados en la hoguera. En el año 1718, en Bordeaux, el parlamento quemó vivo un desgraciado hacedor de nudos “que había hecho desastres sembrando desolación entre los habitantes a través de cuerdas anudadas” (sic). La “ligadura” un tipo de encantamiento físico, obstaculiza una función corporal, cuyo carácter es ser fluida, es decir andar como debe ser.

Los magos hacedores de nudos pueden producir tempestades, “capturar” o “atrapar” a los vientos en un paño, como bien sabía Odiseo y sus marinos cuando los vientos atrapados en una mochila regalada, creo que por Circe, se escaparon luego de ser abierta por los compañeros de viaje de este caballero nauta.

Si agarras una brizna de hierba y dices, luego de hacerle un nudo, “he atrapado aquí mi dolor de vientre (o cualquier otro) que su dueño elemental se consuma secando esta brizna prestada, cuando no va suficiente esa brizna que consuma la hierba de los campos sin destruir la hierba y si ello no basta, que consuma a las serpientes en su agujero y si ello no alcanza, que seque aún más las dunas del desierto y si eso tampoco es suficiente, que beba todas las gotas de la lluvia en el mar”. Luego, todo dolor pasará.

El nudo te hace dueño de los elementos. Un pañuelo anudado en tres nudos, en las tres de las cuatro esquinas, hace lo siguiente en el mar: Si desatas el primer nudo se obtiene buen viento, si desatas el segundo comienza una tempestad y si desatas el tercero, viene la calma. Si el primer nudo trae un viento favorable, el segundo atrae una buena pesca pero el tercero jamás hay que desatarlo.

Si haces siete nudos a una cuerda y luego lo arrojas al suelo o fuera de la casa o fuera del borde de la nave, serás protegido de la intemperie. En cuanto al amor, siendo el nudo una verdadera arma, me reservo toda información al respecto.

Como escudo de protección, el nudo sirve para ahuyentar todo tipo de anti-energía. Si eres atacado o asaltado, procede rápidamente en hacer un nudo a uno de tus cabellos y suéltalo hacia atrás por el hombro derecho y vete, sin mirar. Si tuvieras un peine en tu bolsillo, bastaría pasarle la lengua por los dientes y arrojarlo a tus espaldas como hacen las novias con su manojo de flores. Nadie te podrá tocar: entre ellos y tu persona habrá un bosque invisible.

Guarda contigo una pequeña cuerda para que puedas hacerle un nudo y escapar si eres atacado. Pero debes pronunciar las siguientes palabras al arrojar la cuerda a tus espaldas: Adán no cede con Eva y Yavé no cede con nada. Esa frase palindrómica la se de mi querido amigo Darío Cancini, maestro de palabras y sonidos. Léela al revés y quedarás estupefacto.

Los nudos hechos en un pañuelo, en los bordes triangulares, cuidan de todo golpe nefasto. Si quieres limpiar un objeto pásalo por un nudo abierto luego cierra el nudo, átalo fuerte y metiéndolo en un pedazo de pan, escóndelo para que nadie lo pueda ver, séllalo dentro de la masa que luego dejarás en la boca de un hormiguero. Las hormigas se llevarán el pan y con ello todo lo negativo del objeto ya limpiado. Puedes usar hilo fino para que el nudo no ocupe mucho espacio en el pan.

No dejes de desatar los nudos de tus trenzas de los zapatos cuando te acuestas. Es ahuyentar todo lo negativo que haz acumulado durante el día que ha pasado. En la mañana, ata primero la trenza del zapato izquierdo y luego la del derecho. Si eres mujer, hay que hacer lo mismo.

Si en tu casa nace un niño, desata todos los nudos que allí existen. Hay que buscarlos con atención. El nudo obstaculiza la fluidez de la libre corriente de las cosas. El obstáculo físico que genera el nudo. Crea un obstáculo correspondiente en el mundo invisible de la misma acción emprendida. Como ya lo decía, hay dos modos de operar con los nudos: de lo invisible hacia lo visible y de lo visible hacia lo invisible. No hay que olvidar que existe un tercer mundo, el plano visinvisible que hace las veces de plano de un espejo. En este mundo intermedio, vale decir un “intermundo”, hay un puente que une a lo visible con lo invisible. Es el puente de las palabras. Debes tener en tu memoria un arsenal de palabras palíndromas para pronunciarlas en distintas ocasiones, según sea el caso. Algunas de esas palabras son: eterfinifrete, leí puta tu piel, no te comas la salsa mocetón, yo hago yoga hoy, yo sonoro no soy...

Durante el embarazo, la mujer no debe llevar ni hacer nudos. Si no respeta esa prohibición, el parto será difícil. La energía natural es como una cuerda, un río que fluye sin cesar que nadie puede atarlo. Si la parturienta tiene problemas, hay que ir al bosque o a un parque, buscar una ramita flexible en un árbol, pedirle permiso al árbol para llevártela, atar con ella las dos manos de la mujer, agarrar un cuchillo y, pronunciando el nombre de la parturienta, decir en voz alta: “yo corto hoy las ataduras tuyas y lo que ata a tu niño también”. Luego, todo andará bien. El nudo protege de los accidentes y de todo obstáculo físico.

Si hay un incendio, agarra una cuerda del sitio, hazle tres nudos y arrójala a las llamas diciendo: “salta se ata se desata es atlas”, y el fuego se extinguirá. No obstante debes agregar la fórmula:

SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS

No te olvides. Aprende eso para momentos graves en los cuales eres atacado con armas de todo tipo.

Yo hago cinco nudos a todo arrojador o francotirador hostil y enemigo a su propia pistola, a su escopeta, a su arco o a cualquier arma con la cual me quiera atacar. Nudos aten todas las pistolas, escopetas, arcos y todas las armas de guerra así como para que sus balas o flechas no puedan tocarme y que sus tiros no puedan dañarme o herirme. En mis nudos está escondida la fuerza poderosa de los dragones y la llama de las serpientes, de la serpiente de doce cabezas.

Recuerdo que un campesino me dijo, en Venezuela, que no temía a las armas de fuego porque podía atarlas con esa oración encantada pero que frente a un cuchillo las palabras no tenían poder. El arma blanca es movida por la ira del corazón humano y es casi imposible de interceder en este espacio privado del enemigo. Pero Dios sabe más y mejor.

Para los que suben a grandes alturas, o en los aviones, el nudo que se hace a su correa le protege de toda caída. Si viajas, hazte nudos en tus vestidos y eso te asegurará un viaje próspero.

Los nudos pueden curar. Es un remedio increíble atar cuerdas alrededor de la cabeza, del cuello o de los miembros del enfermo. Los nudos tienen que ser en número impar; si deseas, elige el dos veces siete. Luego cortas la cuerda y la lanzas a lo lejos o al mar o a un río que pase por la ciudad. Ella llevará consigo los males y los dolores del enfermo. Lo mejor es usar una cuerda doble con dos hilos entrelazados de lana blanca y negra, pero no te olvides de decir:
SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS
cuando la ates y ¡olvídense! cuando la arrojes a lo lejos. Atas al adolorido un hilo al cual has hecho siete o nueve nudos, diciendo a cada nudo, las siguientes palabras:
1. mama - nana
2. gege - zeze
3. lili - riri
4. dodo - toto
5. bubu - fufu
6. viginti
8. palma
9. laberintus

Si no puedes hacer pipi, es decir, para arreglar la retención de orina, vas a hacer un nudo a la manga izquierda de tu camisa. Eso se remedia también -una información aparte-, haciendo un masaje al dedo pequeño del pie derecho.

Cuidado con los nudos a las medias, o a los pantalones o a las pantys: eso genera problemas musculares como estirones y calambres. ¿Por qué? Porque en los pantalones y en las medias está todavía el eco de la energía del ser y de su cuerpo invisible. El ser tiene un cuerpo parecido al cuerpo físico en el cual entra como en una ropa. Debes reflexionar en el cuerpo del ser. El cuerpo óntico, cuerpo del ser, tiene mucho que ver con el efecto de los nudos. Cuando juegas puedes hacer un nudo a tu camisa, ¡para que todo ande bien!. Si atas un hilo con un nudo a uno de los dedos, estás tonificando un órgano; si desatas el nudo, estás dispersando la energía de ese órgano. El dedo meñique es un terminal o un interruptor (con sus dos posibilidades de abrir y cerrar o dispersar o tonificar, respectivamente) de los riñones y de la vejiga. El dedo pequeño de los pies está relacionado estrechamente con la vejiga. El dedo medio de la mano se relaciona con el corazón y el dedo medio de los pies, con el intestino delgado. El dedo anular de las manos y el correspondiente de los pies se relacionan con el pulmón y con el intestino grueso, respectivamente.

El dedo índice de la mano y el correspondiente de los pies, abre o cierra el sistema hepático, es decir el hígado y la vesícula biliar (en los pies); y por último, el pulgar de la mano y el dedo gordo del pie, tienen estrecha relación con el bazo y con el estómago y páncreas, respectivamente. Si se muerden los dedos se tonifica el órgano o la víscera correspondiente. Si se chupa o masajea suavemente, se dispersa la tensión del órgano o de la víscera.

Órganos son el corazón, el bazo, el hígado, el pulmón, el riñón. Como vísceras se consideran el intestino delgado, el estómago, la vesícula biliar, el intestino grueso y la vejiga. Todos ellos son como las hermanas de los órganos. ¿Y el cerebro? Pues el cerebro controla todo y como tal tiene que ver con la mano entera y con los pies, por supuesto.

Hay tanto que ver en las uñas y en la palma de la mano... pero esa es ya otra historia, y tal vez, otro libro. No obstante puedes investigar, buscando a los que saben y a los que expresan una visión a los demás: los maestros.

¡Cuidado! Si haces un nudo tienes que deshacerlo tú mismo. Si no puedes desatarlo, eso trae consecuencias negativas de otro orden. Acostúmbrate a atar y desatar por ti mismo los nudos y no dejes que otro haga un nudo sobre tu cuerpo, al menos que sea alguien que desea curar a través de los nudos un problema de salud que tu no puedes resolver por ti mismo. Hacer un nudo es cerrar algo y desatarlo es abrir de nuevo la fuente de la energía vital. Si el cordón umbilical del recién nacido tiene un nudo o varios, sabrás que la madre tendrá tantos hijos como nudos el cordón. Observar los nudos y considerar su acción es una empresa de los estudiosos de la energía. Desde hoy, te nombro hacedor de nudos, pero debes practicar: hacerlos y también desatarlos.

Recuerdo que en Venezuela, había una vez un problema con un barco que se iba cayendo por una cascada. Desde la orilla se les arrojó a los del barco una cuerda larga pero el nudo que hizo un sacerdote que estaba allí en el bote, con unos diez niños y otros adultos, se deshizo. El que lo había hecho no sabía hacer nudos... El barco se abalanzó en la cascada y todos los que estaban en la orilla presenciaron como tanto los niños como el sacerdote, desaparecían para siempre en las aguas del “Salto”, como llaman en Venezuela a las grandes cascadas.

El sacerdote, sin embargo, no saltó, no quiso dejar solos a los pequeños y murió ahogado junto con ellos. Otros tres adultos, no obstante, saltaron del barco y se salvaron. Si el nudo que se hizo hubiera (“hubiera” es un término que no existe, siendo pura retórica del lenguaje), “hubiera” sido un nudo “bien atado”, es decir “bien hecho”y todos los del barco se hubiesen (tampoco “hubiesen” existe), se “hubiesen” salvado. Marinero o no, debes saber hacer “bien” los nudos que haces. No es un juego. El arte de hacer nudos es una ciencia, una técnica y luego un arte.

Como ciencia responde a la pregunta ¿Cuándo?. Debes saber “cuándo” actuar, “cuándo” es el momento y el tiempo preciso para “hacer” el nudo que “tienes” que hacer. Por ello hay muchos nudos. Cada uno con el momento y con el tiempo que le corresponde.

En cuanto al arte, hay que tener en cuenta que esa categoría responde a la pregunta ¿qué?, ¿qué hacer? Es el arte verdadero y no hay tantas cosas por hacer, sino las precisas. Debes saber qué hay que hacer en un momento dado.

La técnica responde, como te darás cuenta, a la pregunta ¿cómo?, ¿cómo hacer el nudo? ¿de qué manera? ¿de qué tipo? ¿qué método utilizar?, es decir ¿qué técnica?.

Pero no te olvides de una cosa: la gran malla del cielo tiene muchos nudos y entre ellos hay grandes distancias. No obstante, nada puede pasar, sin ser notado, percibido y conocido. Por lo tanto, deja en manos de Dios el nudo de tu destino y no te preocupes en desatarlo. Todo tiene su causa y como tal, tendrá su efecto. El nudo que no hay que tocar es el nudo de Dios.

Aquí termina este pequeño libro, para la alegría de los estudiosos del arte de hacer nudos, y para el descanso de este servidor que escribe, por no dejar olvidadas todas esas cosas curiosas.

PD. Me falta decir algunas cosas más y no voy a dejarlas así olvidadas. Entre ellas un hecho concerniente a las verrugas.

Para hacerlas desaparecer agarra una cinta y hazle tantos nudos como verrugas hay en el cuerpo. Luego arrójalo por el hombro izquierdo, sin preocuparte donde lo llevará el viento. Por supuesto, hay que salir de la casa para ello.

Una cinta roja atada a la muñeca izquierda de los niños debe completarse en cruz, con otra en el tobillo derecho. Así el cuerpo está “cerrado” a toda influencia negativa: está “cruzado”.

El nudo tiene un poder de protección insospechable y, como ya se ha dicho, importa mucho cuando lo haces. Hacer nudos de noche no es positivo. Hay que practicar a la luz del día. En el alba se desata el nudo de la anterior noche y en el crepúsculo se ata el nudo de la siguiente noche. El alba y el crepúsculo son los dos nudos del hilo del tiempo.

Si agarras un hilo rojo y lo atas haciendo tres nudos sobre una verruga la vas a hacer desaparecer. Si la nariz sangra, pasará con hacer un nudo en un hilo rojo alrededor del dedo meñique a la mano opuesta a la ventana que sangra.

Si has tenido una torcedura o un esguince, agarra un hilo negro y hazle nueve nudos o 12 diciendo las siguientes palabras: “cabalgaba el señor y el asno se cayó, abajo el hombre saltó y todo lo curo. Las junturas sobó y los huesos arregló, en su lugar montó todo lo que se soltó, agarró los tendones y los lavó con mil jabones, con el jabón de la luz diciendo: sus sús, sús, sús, sús. En nombre del Espíritu Santo te curas en un poco tanto, Amén”.

Si eres tu mismo a quien le pasó algo relacionado con los huesos y las articulaciones y tendones, pues dirás las siguientes palabras, luego de atar con un hilo azul el lugar del golpe o del dolor: “¿Quién soba al sobador? Es Dios el hacedor, el sobador sobado de la mano de Dios curado”.

Si sientes manchas en los ojos o en uno solo, meterás un hilo rojo por el centro del lóbulo de la oreja del lado enfermo, sin hacer ningún nudo lo sacas y luego lo atas y lo arrojas en las aguas del río.

Si hay mucha fiebre, haces siete nudos alrededor de la muñeca izquierda del enfermo. Luego de siete días el mismo enfermo tiene que botar el hilo o si eso dura, cuando la fiebre haya pasado. Si pasa más rápido, es decir antes de los siete días, el mismo enfermo debe quitarse el hilo y botarlo en el río o, a falta de río, en un lugar donde lo lleve el viento, colgado de un árbol por ejemplo.

En realidad hay tantas cosas que se pueden hacer y decir sobre el nudo que no terminaría el libro nunca. Pero debo acabarlo. Debo atar mis palabras para el regocijo de los que estudiarán el arte del nudo, por sí mismos.

Con esta ocasión he compuesto el siguiente poema final con el cual me despido, con los augurios de éxito en sus investigaciones de búsqueda de la verdad. Si conoces los principios, conocerás los fines. En cuanto a los medios, sepa que puedes utilizar lo que tu quieras, siempre y cuando tus principios sean benignos y auténticos, verdaderos y sanos. Así serán también los fines. El poema prometido es este:

Que un nudo puede darte
la respuesta a tu ser
es el ser
el que desata
y anuda el hacer
y el amanecer..

El destino
ese nudo está cerrado
y atado con mil giros
muchos tratan de meter
su nariz introducir
donde nada les concierne
como nacer y morir

Esta gente
que revuelve
la memoria de la vida
que tratan de cambiar
de cambiar y desatar
lo que Dios ha atado
y buscan atar sin ciencia
los nudos que ellos piensan

Los errados que suponen
que el camino traerá
que el mal será curado
que una enfermedad
se quita
y que todo sanará

Van a descubrir un día
que nada ocurrirá
que no han movido nada
el destino les dirá

No hay fin
que no esconda
un principio causal
allí tienes que buscar
al origen de la fuente
para no intervenir
en el ritmo de la vida
en su natural fluir
allí hay que investigar

No tratar de arrancar
la cizaña y
la maleza
antes de llegar la hora
el tiempo de la cosecha
el momento de amarrar

Que se
echa a perder
todo lo que has sembrado
lo que
piensas recoger

Corregir
en los principios
en los granos hay que ver
y allí
dejar las cosas
en su propio
no hacer

Anudar
lo que se suelta
desatar lo apretado
y estudiar el tiempo
de los nudos
en el hado
en lo que yo llamo
destino
lo escrito, lo revelado

Lo escrito
pasará
aguanta las consecuencias
todo se esfumará
y de cero
otra vez
con ciencia y valentía
vas a empezar
de nuevo
hasta nuevos horizontes
donde otras nuevas ciencias
van a atrapar el pez
dejando el mar tranquilo
otra vez, otra vez

Un mundo no puede vivir
sin necesidad de nudos
sin atar ni desatar
y aquí voy a parar
este libro terminar
el poema
anudar

El silencio
desatar
y el eco
me responde:
... atar
... atar
... atar
... atar
ataratar
que parece ararat

Como estoy escribiendo en un cuaderno, aunque el texto del libro se ha terminado, me han quedado algunas páginas en blanco. No resisto a la tentación de llenarlas con algunas historias graciosas que he oído acerca del nudo.

Se dice que entre Leonardo y Miguel Ángel había un cierto roce. Los dos eran hombres de una impresionante fuerza física en las manos. Un día se encontraron en un bodeguín y como Miguel Ángel estaba un poco tomado, agarró una vara de hierro, vamos a llamarla viga o cabilla y la dobló en forma de U, diciéndole a Leonardo: Oye, colega, ¿me la puedes enderezar?. Leonardo no dijo nada. Agarró la cabilla y la enderezó, luego la dobló de tal forma que hizo un nudo. Dirigiéndose a Miguel Ángel le dijo sonriendo: ¿quieres desatarlo amigo?.

¿Quién hizo el primer nudo? Se dice que Adán, antes de llamarse Adán se llamaba Odún. Un día se miró en el espejo de un lago en el jardín del Edén y como el nombre estaba escrito en su frente, vio reflejarse en las aguas la palabra: nudo. ¿Qué es eso? ¿qué será un nudo? Se preguntó Odún. Es que tú eres un nudo, le respondió Dios con su voz interior. Eres el nudo de la existencia, un nudo óntico. De repente, Odún, estando a la orilla del lago, se resbaló y cayó en las aguas profundas. Nada, nada, nada, le gritó Dios. Y Odún espontáneamente, empezó a nadar. Cuando subió a la orilla, todavía le sonaba en sus oídos lo que Dios le había gritado: n-adan-adan-ada... Desde hoy, decidió Odún, me voy a llamar y hacer llamar Adán, en recordatorio de este episodio trascendente de mi vida. Las aguas del lago del jardín del Edén tenían la virtud de borrar las letras escritas en la frente. Al mirarse en su reflejo Odún ya no vio su nombre grabado en la frente. A través de su nombre secreto, Odún tenía el don de hacer nudos. Solía practicar con la serpiente del árbol del Paraíso, que se dejaba atar y desatar en manos de Odún. Con el episodio del lago Odún, ahora Adán, adquirió también el don de flotar en las aguas, el arte de nadar.

Ya sabemos que la serpiente se llamaba Dipsa, o sea “la sed”. “Soy un áspid”, decía la serpiente al mirarse en las aguas del lago, su nombre que estaba escrito en su lengua bífida, se veía reflejada al revés: dipsa/aspid. De la serpiente aprendió Odún a mirarse en el reflejo del agua. “Es la sed de conocimiento” lo quiere decir mi nombre, solía responder la serpiente cuando Adán-Odún le interrogaba sobre el sentido de su nombre.

Esta es la graciosa historia del primer “hacedor de nudos”: Odún, llamado Adán en todo el Edén, y de Dipsa la serpiente que enseñó a Odún a ligar, atar y desatar encantamientos mágicos del bosque.

Lo que escribo es como una larga cuerda en la cual estoy anudando nudos, un rosario de misterios en boca de todos los viajeros.

El primer nudo tuvo un nombre: ouroboros. Ocurre que la serpiente del Edén, Dipsa, estaba aburrida en cierto día y decidió chupar un poco la punta de su cola. Adán-Odún la vio y empezó a reír: ¡cola en la boca!, ¡cola en la boca!, decía, saltando en un solo pie y riéndose a carcajadas. En la lengua del Paraíso, cola en la boca suena algo así como ouroboros, palabra en la cual oura u ouro es cola y boro boca. Desde aquel tiempo la serpiente Dipsa recibió el apelativo de ouroboros o uróboro, en la lengua popular. La gente que me ve así, comentaba luego Dipsa, cree que me estoy mordiendo la cola. Falso. No me estoy mordiendo nada. Estoy “chupándome” la cola, la estoy succionando como a un chupón porque es algo exquisito. Adán-Odún tomó ejemplo de este subterfugio y poniendo la lengua en el paladar, como si fuera una serpiente, empezó a chuparse a sí mismo.

Hay un secreto, Adán-Odún –le susurró Dipsa. Para que sea realmente efectivo debes apretar el perineo. Sólo así el río de energía que tienes en tu cuerpo va a subir por la columna hasta la coronilla de la cabeza y va a poder bajar hacia el cielo de la boca donde se transformará en gotas de rocío. Luego podrá bajar por la parte delantera del cuerpo, pasar por el ombligo hay que inventártelo ya que tu no tienes ombligo. Debes pedirle al creador un ombligo, por cierto, y no es difícil ya que el material del cual estás hecho no se ha secado aun. Sólo con el ombligo puedes disfrutar del elixir de la energía que así, bajará de nuevo hasta el perineo y luego subirá una y otra vez por la vía Láctea de tu columna. Así se crea una suerte de rueda de fuego y calor que gira en el sentido de tu movimiento lo que te dará fuerza y poder.

Adán-Odún prestó gran atención a la enseñanza de Dipsa. Cuando tuvo ocasión de establecer una íntima conversación con el Creador, le solicitó humildemente, un ombligo. Es cierto Odún, le dijo Dios, como tu nombre quiere decir nudo te haré pues un nudo en el lugar de la armonía. Llamaremos a ese sitio omphalos, es decir “el nudo (om) que está mas arriba del phalos, tu miembro viril y varonil que, por cierto, debe tener el tamaño preciso al estar parado, para alcanzar ese punto. Es más, como en la mañana tu miembro está en erección y estamos en el alba, déjame ver hasta donde llega... Ajá, hasta aquí, dijo Dios y con un dedo, su dedo pulgar, hizo un guiño en el cuerpo de Adán-Odún cuyo material de polvo estelar todavía no se había secado ya que esa substancia tarda bastante en ponerse dura. Dicho divino y hecho divino, el ombligo estaba ya dibujado y practicado en el cuerpo paradisíaco de Adán-Odún. “Ese punto en el frente, es decir delante, es testimonio de mi alianza sagrada contigo mi criatura, dijo el Creador.

Dipsa, a todas esas, contemplaba contenta. Había enseñado al hombre un verdadero ejercicio de salud que lo mantendría para siempre en el placer sutil de saborear su propia energía.

El lugar del ombligo es el centro de un círculo que pasa por tus extremidades cuando abres los brazos y las piernas, dijo Dios. Ya lo ves, si extiendes las manos en lateral y dejas las piernas cerradas un cuadrado (en catalán se dirá cuadrat, agregó Dios). Voy a revelar este sello dentro de un tiempo a mi amigo Leonardo, a quien mandaré a la tierra algún día.

En los escritos de Leonardo Da Vinci, el curioso encontrará las siguientes palabras de su diario: “¡Oh, lector desocupado, presta atención a lo que estoy mostrándote aquí, pues, pocas veces bajo a esta tierra”. Los críticos quedan estupefactos con esa frase y suponen que es una más entre las extravagancias geniales de Leonardo.

Al mirar el sello del círculo y del cuadrado sabemos que su sentido es el mismo que Dios había practicado con Adán-Odún. Este punto es el punto de la armonía, le dijo Dios a Adán-Odún. El nudo de la armonía lo llamaré, comentó luego Adán. Así termina la graciosa historia del nudo de la armonía, que no podía quedarse fuera de las guardas de este libro sobre los nudos.

Adán-Odún aprovechó el momento para solicitarle a Dios otra seña a su cuerpo. Se trata del canal que se encuentra encima del labio superior de la boca, llamado philtrum o “fisura”, como aparece en los libros de anatomía hoy.

El origen del philtrum en la cara del hombre tiene otra historia. Se dice que Adán empezó a masturbarse por el fastidio de estar solo (Eva todavía no lo acompañaba) y, de repente, descubrió que la serpiente lo observaba. Apenado y angustiado por lo que la serpiente le diría al Creador, Adán puso su dedo sobre los labios y como el material del cual estaba hecho no se había secado todavía, la huella del dedo índice quedó marcada debajo de la nariz y separó el labio superior en dos pequeñas montañitas.

Recuerdo que en mis días de infancia, cargar libros era una empresa fascinante. Con una cinta larga hacía varias ataduras en cruz sobre los cinco o seis libros que quería cargar y dejaba un cabo suelto para poderlos llevar colgados de mi hombro. Era un peso bellísimo y todo el mundo tenía que hacer con ese manojo fascinante. ¡Oye niño!, ¿qué cargas tú ahí? ¿libros? Es que ni siquiera sabes leer, ¿qué es lo que vas a hacer con ellos?. ¡Si!, respondía yo, no se leer pero algún día voy a saber.... y así fue.

Un día soñé con la creación. Dios mismo me dijo: Mira, cuando terminé a Adán-Odún, no usé nudo en el hilo pero me quedó ese cabo suelto. Así el hombre tiene algo que le cuelga. En cambio, cuando terminé a Eva, y luego la tuve que coser, se me acabó el hilo, por eso las mujeres tienen algo que le falta, cuando los varones muestran algo que les sobra. Con Eva se me terminó el hilo antes de acabar de coserla. No obstante, sabes, no usé ningún nudo en el hilo de energía que hizo las veces de cierre secreto del cuerpo Eso quedó así, perceptible para los atentos, y lo llamé la línea blanca, que se ve en la parte delantera del vientre de los seres humanos. Línea lúcida o línea alba la llamaron en anatomía, muchos años después.

En el cuerpo hay muchos nudos; son puntos de encuentro de las distintas vías de la energía. Los hombres los llaman Nadis. Un Nadi no es otra cosa que un nudo, me dijo el Creador en el sueño. Cuando me desperté, todavía era de noche y antes del alba vi brillar todos los “nadis” de mi cuerpo. Era una luz fría que Dios me había enseñado, diciéndome que su nombre es Ardentía, o fosforescencia secreta. Estaba muy contento y no pude conciliar el sueño de nuevo. Dios, que estaba atento a mis quehaceres, me consoló diciéndome: Quédate quieto, en calma sutil, así tranquilo, en paz y en silencio y escucha la música que he compuesto para los que están despiertos mientras los demás aún duermen en la mañana: Son los despiertos del alba, agregó el Creador y su voz se perdió en la lejanía dejando atrás una suave melodía que parecía a un zumbido de abejas.

Aquí termina el sueño que el Creador me infundió, en una de las noches de mi infancia.

Tengo más cosas e historias que contar sobre el nudo: Te prometo que no descansaré hasta que las páginas blancas de este cuaderno se terminen. Lo que has empezado hay que terminarlo: eso es como un nudo, lo que has atado hay que desatarlo y todavía queda cuerda en ese ovillo de nudos que estoy desatando por el laberinto del conocimiento hacia la torre del Saber que se encuentra en el centro de ese laberinto.

Este libro posee algunas ilustraciones sobre los nudos digitales. Esta ciencia es muy importante para la educación infantil. El niño disfruta de sus manos y tiene la oportunidad de adquirir una destreza que lo llevará hacia un entendimiento profundo de su cuerpo y su energía vital. Hay que saber que cada dedo tiene su nombre secreto.

El pulgar se llama MA. El índice GE. El medio LI. El anular DO y el meñique BU. La unión de los dedos, su entrelazamiento y toques en las yemas construyen una suerte de arquitectura energética que tiene que ver con los nudos: MAMA, GEGE, LILI, DODO, BUBU. Tal como los nudos, estos castillos digitales, se deben atar y desatar, o anudar y desanudar, con ciencia. Dispensar atención a sus propios dedos y por ende a su mano, abre al niño una puerta hacia la búsqueda de sí mismo. Es que la consecuencia de esos ejercicios es el silencio interno, la calma del Ser que puede sentirse luego de guardar, al menos unos minutos, el nudo realizado con los dedos. Cada nudo tiene su nombre y el hecho de que un dedo esté entrelazado o extendido genera en el cuerpo y en el órgano correspondiente, una operación de tonificación o de dispersión de la energía.

Si el dedo está doblado y entrelazado con otro ocurre un fenómeno de concentración energética en el órgano respectivo y a la vez en todo el cuerpo. Si el dedo o los dedos están extendidos, en el órgano correspondiente ocurre una dispersión energética y a la vez, en todo el cuerpo.

Tocarse la punta de los dedos, es decir juntar las dos manos de modo natural, armoniza la energía general y produce una sensación de tranquilidad interna que se traduce en la compostura gestual y somática, en un estado de alerta controlada y como tal, en un aspecto saludable y evocador de entereza dinámica, afectiva e intelectual.

Los niños desean, encarecidamente, jugar y ese juego digital es mucho más útil y formativo que los juegos de ordenador. ¿Cómo se llama el juego de los dedos? Hacer nudos y deshacerlos, a través de los dedos de las manos.

En realidad la creadora del nudo fue la serpiente del Paraíso. Ella tenía su canción preferida,
Salta, se ata, se desata, es atlas
Salta, se ata, se desata, es atlas

y la cantaba siempre de atrás para adelante y de adelante para atrás. El nombre secreto de la serpiente era Atlas. Dipsa era un apelativo general pero de manera misteriosa, guardaba escondido como una clave de código, su nombre Atlas. La serpiente Atlas se ataba, se desataba, saltaba: ¡era Atlas!.

De ese nombre secreto tomó a su vez, el nombre la isla de Atlántida, isla de los nudos. En la civilización atlante se practicaba el arte y la ciencia de hacer nudos.

Todo se puede decir en una cuerda atada. Todo se puede cargar con una cuerda a la cual se le practican nudos. Todo se puede recordar con los nudos.

Los nudos son una ayuda de la memoria, un soporte del recuerdo. No podemos olvidar los quipus de los peruanos, los incas antiguos del Cuzco y Machu Pichu. Entre ellos se dice que el arte de hacer nudos fue revelado por Viracocha. Recuerdo que me impresionó el mercado de la capital de Bolivia, La Paz, precisamente por la cantidad de cuerdas que había visto atarse y desatarse allí: todo en el mercado tenía nudos. No hay cargadores más poderosos que los indígenas bolivianos precisamente por tener el arte y la ciencia de los nudos. Un solo hombre puede cargar un piano de cola, lo he visto. Gran parte de la carga está resuelta con la sabiduría de los nudos, sin olvidarnos del nudo mayor, el nudo de la energía corporal.

La serpiente del Paraíso es la creadora del nudo porque se la pasaba todo el tiempo enroscada y atada al Árbol de la Vida. Luego le enseñó a Adán-Odún cómo y cuándo hacer y deshacer nudos. Los mayas y los aztecas dibujaron en sus códices serpientes anudadas.

La firma personal es un lugar propicio para descubrir los nudos de la naturaleza interna de aquel que firma. He aquí un esquema para saber a qué atenerse cuando, en la firma, el nudo aparece en un cierto lugar.

Antes que todo hay que saber que toda firma personal tiene tres niveles y ocho lugares de proyección. Por lo general los nudos, o bordes se sitúan en la zona inferior que tiene que ver con el cuerpo físico. La zona mediana refleja el estado emocional y todo tipo de sentimiento, y la zona superior habla de los pensamientos y del estado de los principios intelectuales de la ética del firmante. Un nudo borla es un entrelazamiento. Construido en la firma indica una necesidad imperiosa de cierre, de ocultación o de prohibición de entrada en la zona específica. El personaje ha cerrado con llave lo que no desea ser conocido por los extraños.

En cuanto a las ocho proyecciones digamos que se sitúan en una circunferencia virtual, en la cual el centro está ocupado por el centro de la firma. ¿Cómo encontrar el centro de una firma? Pues hay que inscribirla en un círculo. Medimos con un compás su longitud y su altura, fijamos los límites, con los nudos o borlas incluidos, y en la línea que representa la longitud de la firma elevamos un punto para bajar la mediatriz. Situamos las agujas del compás al límite izquierdo, y con una apertura un poco más de la mitad, trazamos arriba un arco. Luego, con la misma apertura del compás, pasamos la punta al otro lado de la firma, al límite derecho, y trazamos otro arco que va a interseccionar el primero en un punto. Desde este lugar, bajamos una perpendicular y ella será la mediatriz de la firma. Ya hemos encontrado el centro de la firma.

A continuación debemos saber que por tres puntos, no importa a qué distancia, siempre pasa un círculo.

Entonces, desde el centro de la firma unimos con una línea el punto más alto del comienzo de la escritura y el punto más bajo de la misma firma. Tenemos así dos radios y con ellos trazamos el círculo que va a contener la firma. Este círculo se separa en ocho sectores, ya saben que un sector no es una zona cualquiera. Es como un pedazo de torta redonda cuando se reparte al recortar desde el medio. Un sector es una figura casi triangular que debe estar partiendo desde el centro del círculo. Pues bien, el primer sector el inferior, es el lugar de la familia. El segundo, el siguiente a la derecha (en sentido anti horario), es el sector de la salud. El tercero, que se encuentra a la derecha, en la horizontal, es la zona del dinero y de la economía. Luego, más arriba, siguiendo al sector del dinero, es la zona del estudio y de la investigación.

Luego, el sector que se encuentra abajo, a la izquierda del sector de la familia, es el sector de la política y del poder, de la estrategia y de la táctica del combate. Es un sector social y tiene que ver, secretamente, con el sexo. Sigue hacia arriba, en la horizontal, a la izquierda, el sector del trabajo, llamado sector laboral. Es el sector de la casa, de la construcción, del espacio. Ese sector está diametralmente opuesto al sector del dinero. Sigue hacia arriba el sector del juego y del arte y por último arriba, el sector de la creatividad, del diseño, de la poesía, de la inteligencia.

Estos son los ocho sectores de la firma personal. Si en alguno de ellos aparece algún nudo o alguna borla, la lectura está situada en la ley de la interpretación de los nudos. La firma personal es el único lugar de nuestra libertad. Podemos firmar con los nudos que nos de la gana. Nadie nos puede obligar a firmar de un modo o de otro. Cuando se nos critica que nuestra firma no dice nuestro nombre es un disparate, no tiene que decir nuestro nombre. La firma es un sello, un nudo, el único nudo que sólo nosotros sabemos atar y desatar.

Conocí gente que hasta firmaba con otro nombre. Eres libre para crear la firma que desees y la cual te produce más placer. Por cierto, firmar muchas veces cuando estás enfermo y triste puede curar tus dolencias y, a la vez, tus tristezas. La firma es como un electrocardiograma secreto del Ser. Llamaremos a la firma: nudo del Ser o grafozoema. Se le puede definir también como ontografía, lo que significa “letra” o escritura (grafía) del Ser (on, ontos). Observa tu firma y la de los demás, sin interpretarla: Simplemente contémplala, medita en ella y luego de un instante de calma, vas a saber todo sobre ti o sobre el otro.

Es necesario que tu mismo crees tu firma. Se un poeta en ese mundo de los grafos. Eres el creador. Eres libre de firmar como quieras. Tus nudos nadie los podrá desatar y aún los falsificadores la pasarán mal hasta lograr imitarla. Siempre será diferente a la original. Siempre habrá un nudo mal atado y una borla mal proyectada. Eres aquel quien firma. En la firma se ve si haz madurado, si te sientes realizado, si haz despertado y si acaso te haz ya, encontrado a ti mismo.

Tu eres el Ser no la persona y tu firma está más allá de tu nombre. Debes saber que el Ser es eterno y como tal, merece esa libertad y la ejerce a través del sello personal. El ser es como el cielo azul y la persona no es más que una nube. Es más, el Ser es el sol mismo y el cielo es la vida, la energía que te impregna de fuerza y poder. Las nubes son las dudas y los problemas del diario convivir. Si deseas conocer el propio Ser de la gente que te rodea, pues, contempla su firma y vas a a saber sobre ellos lo que ellos mismos, tal vez, ignoran.

Ahora que se acerca el final de las páginas en blanco de este querido cuaderno, tengo que decirte que el tema del nudo, que he elegido para dirigirme a ti, lector desconocido (recuerdo que Cervantes te llamaba “desocupado lector”, como de hecho comienza su libro, usando esas bellas palabras), pues, he elegido el tema del nudo sólo para que tengamos algo sobre qué hablar y sobre lo cual escribir. Otra es mi intención al revelarte cosas sobre los nudos. Es el deseo de que te investigues a ti mismo, mejor dicho, el deseo de abrir en tu Ser, la necesidad de contemplarte, de saber quien eres, de conocerte a ti mismo.

Gnoti seauton, Noscete ipsum, griego y latín de antaño. Esa es la verdadera razón, no el nudo. Con ello me despido y te deseo lo mejor.

Tuyo: Dante Carbonela
Barcelona, 1 de abril de 2001


Escríbenos